Bienvenida/o

Este blog convoca a un grupo de jóvenes profesores, algunos ya recibidos y otros a punto de serlo, que buscan compartir en este espacio colectivo sus primeras experiencias en la docencia. Así, el grupo pretende la socialización y el análisis de esas experiencias, así como el acompañamiento de sus miembros para revisar sus primeros desempeños como docentes. Frente a un sistema educativo que tiende a "tragarnos" y nos hace reproducir rápidamente las prácticas instaladas, el grupo intenta generar estrategias de resistencia frente al sistema, para poder mantener en el tiempo una actitud crítica a la vez que comprometida con la transformación, no solo del sistema educativo sino de la sociedad en su conjunto. En este blog irán apareciendo experiencias, anécdotas, situaciones que darán cuenta de los desempeños docentes de sus integrantes y cómo estos van configurando el "ser docente". En este sentido será interesante observar cómo la formación previa y en particular el título obtenido genera o no un quiebre en la constitución de este ser: el título nos enviste de profesores, pero el título de por sí puede resultar muy poco, porque es posible que siendo docente nos sigamos sintiendo alumnos. La entrega del título puede ser vista como un rito de pasaje, sin embargo ese pasaje se va dando en el tiempo, es una construcción personal y colectiva que cada uno vive de distinta manera porque está atravesada de las experiencias particulares: en qué escuelas comienzo a trabajar, qué matricula, qué año, qué materia, en carácter de suplente o titular, en contextos más o menos desfavorecidos, con acompañamiento o no de otros profesores y directivos, etc.
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domingo, 1 de junio de 2008

¿Cuándo y cómo fue tu primera vez? (en homenaje a Jorge Ginzburg, en este caso dedicado a nuestra vida como profesor@s

Raúl. 1988...Coronel Suarez-Huanguelén. Fin de la Marcha Blanca. 45 horas en el Instituto Superior 48, en los profesorados de nivel inicial, primario, psicopedagogía; también para asistentes sociales y capacitación docente para directivos. Materias: pedagogía, política educativa y organización escolar, Taller de introducción a la realidad escolar.
Me convocan por algún contacto que no recuerdo, y había que presentar carpeta en Consejo Escolar de Suárez porque era por concurso de antecedentes. Tuve que salir corriendo a comparar libros de temáticas variadas, juntar carpetas de las materias cursadas. En Suárez por suerte me ayudó mucho Alessandra Santarrosa, que también era bahiense y vivía allá hacía años. Me pasó programas, libros, fue el sostén en los primeros meses.
De golpe....tener que planificar como 6 materias distintas. El director (Pancho) sabía que era mi primera experiencia docente y lo tenía en cuenta. La Regente, en cambio, abogada ella, me trataba de "usted" y me exigía como si fuera un docente de mucha antigüedad. Era la dama de hierro, dura, inflexible, la señora de la ley: se las sabía todas. Y yo le hacía frente, porque me obligaba a ir hasta Huanguelén y no había transporte. Hasta que finalmente un día me tiré a ir a dedo, emponchado que casi parecía un robot y no me podía mover (debe haber sido mayo): como 4 horas para hacer 60 km de tierra, 2 horas a pié esperando que alguien me levante. Claro, mi barba no ayudaba. En un ambiente de hacendados, un barbudo no era bien visto. Finalmente mi entrada triunfal en Huanguelén, en la caja de una camioneta, muerto de frío y lleno de tierra. Por la tarde, el comentario de mis alumnos: lo vimos llegar esta mañana cuando se bajaba de la camioneta...Viajes similares continuarán a lo largo de todo el año, horas más, horas menos.
Mis primeras clases...en Huanguelén, en Suárez...

4 comentarios:

Carolina dijo...

muy lindo el relato de aquella primera experiencia!!!! Creo que es un buen disparador para que cada uno cuente "su primera vez"

Anónimo dijo...

Estoy un poco descolocada con el blog, prometo estudiarlo con más detalle, por el momento tanto color y tanto link me tienen un tanto deslumbrada... Sin embargo, escribo un poquito para calmar la ansiedad de Raúl.
MI primera experiencia laboral fue en el colegio Juan José Passo, prefiero no hablar demasiado sobre el tema. En psicología dicen que la restricción aumenta el deseo, en mi caso -y en este caso en particular- el único deseo que aumentó fue el de SALIR CORRIENDO!!!. Cosa que, por suerte (o por manutención paterna), concreté al mes de haber ingresado. Fue una experiencia poco agradable y efímera, quizás por eso ni siquiera la considero una iniciación.

Emiliano Vuela dijo...

De a poco nos vamos entendiendo con el blog (esta vez no borré la invitación confundiéndola con un spam). Sugerencia: podríamos mandar nuestras primeras veces en archivo adjunto al mail para pegarlo en la página del blog y que no quede como un comentario. Igualmente, ahí va: suplencia en María Auxiliadora en 9no año, apenas sesenta por ciento de carrera rendida, algo más de cursada, y una inconciencia importante. Ultima camada de curso completamente femenino, tema la poesía sumado al estereotipo del profesor de letras bohemio y romántico (lamento informar que esto raramente es verdad). Inicio clase con poemas de Girondo. Alumna literata (¡¿por qué?!¡¿por qué?!, a los 15 ves Erreway y salís a bailar, no lees más que el profesor) pide el poema 12 ( el de la relación amorosa hecha solo con verbos). Trato de esquivar la situación, insisten y digo: "má sí (sí sin la "s", los de Letras también hablamos mal), es una suplencia" y comienzo a leer. De repente, de una puerta que yo pensaba clausurada (después me dirían que la utilizaban las monjas que tienen dificultades para caminar para subir al primer piso, o algo así) aparece una monja, estilo señorita Rottenmeiher (se acuerdan de Heidi?) cruzado con celadora de "Sucedió en el internado" (clásico del cine argentino con la Perissé y la Benedetto). Esta epifanía (al menos así la viví) se dio más o menos en el verso de "se perforan,...". La monja pasó por el medio de los bancos, me miró, saludó y se fue. Supongo que mi cara de terror le debe haber dado piedad. Pese a que lo cuento y lo recuerdo con humor, en su momento sentí que la docencia y yo éramos irreconciliables y si antes tenía miedo, hasta que tocó el timbre y salí del aula y nadie me llamó (preceptores, directora, el Papa) no dejé de temblar, literalmente.
Hoy lo sigo leyendo y no espero a que lo pidan, aunque muy intimamente y casi con disimulo miro a puertas y ventanas y apenas insinuada la figura de la monja se me aparece, ya no saludando, si no con dedito en la boca cual cuadro de enfermera en hospital público. Saludos y disculpen la extensión, gajes del oficio.

ramen dijo...

Emiliano, muy bueno el relato. Coincido con vos en que si quedan solo como "comentarios", se pierden y los compañeros no se darán cuenta que allí puede haber un relato completo.
Pero viste que pegué el acto del segundo encuentro y no pasó como vos dijiste (que aparecería un primer párrafo) sino que apreció completo y se hace muy largo. Tenemos que descubrir cómo subir archivos de texto