Unos hindúes habían llevado un elefante a un país donde estos animales eran totalmente desconocidos. Decidieron exhibirlo y lo colocaron en una habitación a oscuras.
Las personas pagaban una moneda y entraban de a una. Como no podían verlo, lo palpaban con la mano. El primero que entró tocó la trompa y gritó a los que esperaban afuera:
Un elefante es como un caño de agua.
El segundo tocó una oreja y dijo:
-Un elefante es como un abanico.
El tercero se abrazó a una pata y afirmó:
-Un elefante es como un tronco de un árbol.
El cuarto se apoyó en el costado y dijo:
-Un elefante es como una pared.
La quinta persona se aferró a la cola del animal y gritó:
-Están equivocados. Un elefante es como una cuerda finita.
Y todos se fueron a sus casas muy convencidos que sabían cómo era un elefante.
Relato tradicional recopilado por Graciela Pérez Aguilar Los dragones y otros cuentos.